Agresión imperialista en contra del pueblo sirio

Continúa la agresión imperialista en contra del pueblo sirio y su gobierno patriótico. A través del terror, el gobierno de los EEUU, su gendarme en el Medio Oriente, Israel, Turquía y las monarquías árabes, encabezas por Arabia Saudita, abiertamente entreguistas a los intereses imperiales, han armado un ejército de mercenarios, que ha sembrado la muerte en tierra sirias por más de 30 meses.

En ese duro período de resistencia heroica, en el que el pueblo y gobierno sirio han contado con el valiosísimo apoyo de Rusia, Irán China, las naciones del ALBA y otros pueblos y gobiernos del mundo, han derrotado las pretensiones imperialistas de imponer un gobierno títere en ese país.

Ante la derrota, la Casa Blanca apela ahora, con el cinismo que siempre le ha caracterizado, a un supuesto empleo de armas químicas en contra de la población civil.

El presidente ruso, W. Putin, ha calificado la acusación del gobierno estadounidense como “una tontería inmunda”. Criticó la falta de seriedad de la acusación que se hace, en momentos en que el Ejército de Siria avanza, arrinconando a su enemigo. Agregó, que de existir las pruebas sobre el uso de armas químicas, deben ser presentadas, si no se presentan, es porque no existen… En alusión a que los organismos de inteligencia de los EEUU tienen esas pruebas, pero que son secretas y no se las pueden presentar a nadie, declaró que eso constituye una burla. Cerró sus declaraciones, afirmando que el Ejército sirio avanza y, los así llamados, insurgentes están en una situación difícil. ¿Qué pueden hacer los patrocinadores de estos insurgentes? Sólo les queda una salida: atacar ellos mismos…

De tal manera, que el gobierno estadounidense no ha mostrado las pruebas al mundo, ni tampoco están dispuestos a esperar el informe definitivo de una comisión investigadora de la Naciones Unidas.

La excusa que han buscado los servicios de inteligencia norteamericanos para justiciar el ataque está condicionado con el avance victorioso de las fuerzas armadas de Siria sobre el ejército terrorista que esos mismos servicios han puesto en pie en las fronteras con el propósito de derrocar a su gobierno.

En la medida que transcurre los días, los EEUU se asilan en esa posición abiertamente intervencionista. Solo el gobierno “socialista” de Hollande, una verdadera vergüenza, y la Liga Árabe, títeres del imperialismo, los apoyan incondicionalmente. Una dura derrota sufrieron con la negativa del parlamento británico, a pesar del llamado de su primer ministro Cameron

La opinión pública condena rotundamente esa nueva agresión en marcha, lo cual ha movido a tradicionales aliados a moderar sus posiciones.

Incluso, Obama busca ahora mayor legitimidad (y ganar tiempo), solicitando opinión al Congreso estadounidense una opinión al respecto, pero resaltando que no necesita su autorización para el ataque.

El imperialismo necesita, para evitar su decadencia y retroceso, una victoria que aplaste a Siria con la misma facilidad e impunidad con que invadieron Granada (1983), Panamá (1989), Kuwait (1991), Somalia (1992), Serbia (1999), Afganistán (2001), Iraq (2003) y Libia (2011), entre muchos otros actos de terror internacional. Para ello, siempre han empleado (y siguen empleando) el guion absolutamente desprestigiado de defender la libertad y los DDHH. Lo hacen sin ninguna autoridad moral, pues ellos los pisotean con cada acción que emprenden en el mundo para imponer sus intereses.

No está en juego el control de grandes reservas petrolíferas como en Iraq y Libia, sino la destrucción de un Estado que es un bastión sólido de la resistencia árabe frente a la colonización occidental, que se apoya en el triángulo reaccionario formado por Turquía, Israel y Arabia Saudita. No solo los pueblos árabes, sino toda la Humanidad se juegan en Siria el nacimiento de un verdadero orden democrático y multipolar.

Es obligación de los revolucionarios del mundo ejercer la solidaridad y brindar el apoyo al pueblo y gobierno sirio, ahí dónde sea necesaria.

La crisis política en Egipto

El derrocamiento de los Hermanos Musulmanes (HM), a través de la acción combinada de una amplia movilización de masas y del Ejército egipcio, constituyó un acto necesario y justificable.

Desde su génesis en 1928, los HM constituyeron una fuerza política bárbaramente contrarrevolucionaria, siendo empleada por el imperialismo y los poderes coloniales en contra del movimiento nacionalista laico árabe de Nasser, así como también en contra del comunismo.

Mursi venía cometiendo abusos inaceptables desde el gobierno, violentando flagrantemente las leyes de ese país y sepultando la poca legitimidad que había conquistado con los votos, en unas elecciones que tuvo una abstención del 70% y una victoria obtenida con una diferencia pírrica.

Ninguna otra legitimidad tenía este movimiento, que no participó en la llamada “primara árabe” que derrocó al régimen de Mubarak. Ni siquiera estuvieron en la Plaza Tahrir, pero capitalizaron el momento político con el apoyo irrestricto del gobierno yankee, postulando a un candidato con nacionalidad estadounidense.

Además, la gestión social, económica y política del ex presidente Mursi constituyó una catástrofe tan notable, que el país se encaminaba directamente a una crisis mucho más grave que la que ha vivido en el pasado reciente.

Los HM son la expresión de los intereses del gran capital financiero internacional, vinculado al FMI y, por lo tanto, enmarcados en las despiadadas políticas neoliberales. Mursi es el representante de una corriente política profundamente reaccionaria y anticomunista, que quiso imponer el sharia y encarna las posturas sociales más primitivas, de profundo desprecio por el pueblo, así como por valores inalienables como la libertad y la igualdad.

Por si fuera poco, Obama contaba con Mursi para la agresión militar contra Siria, algo que el Ejército ni el pueblo (quienes consideran a Siria su hermana árabe y musulmana) aceptan de ninguna manera. El rechazo del nuevo gobierno a esta agresión y su decisión de cerrar el Canal de Suez a buques de guerra norteamericanos, es más que elocuentes.

Hay que recordar que fue el gobierno de los HM, quien inició la violencia criminal en contra del pueblo egipcio. La mayoría de la población protagonizó movilizaciones masivas para protestar contra los atropellos del gobierno fundamentalista. A raíz de las violaciones a la ley, los poderes concentrados de manera ilegal en el presidente Mursi y la violencia sangrienta contra manifestantes pacíficos, que costó decenas de muertos y cientos de heridos, actúa el Ejército para pacificar el país, estabilizar la situación política y restablecer la legalidad.

Más allá del debate en torno al presunto golpe de Estado por parte del Ejército, lo que está claro es que quienes dieron el golpe a la legalidad con anterioridad fueron Mursi y los HM y, además, queda claro que con el gobierno de los HM el país iba rumbo a un caos generalizado y una guerra civil.

En un horizonte cercano se perfila la posibilidad de llevar a cabo elecciones democráticas con controles del pueblo y las instituciones sobre los mandatarios, que no pueden asumir la victoria electoral como patente de corso para instituir una dictadura fundamentalista. Frenar la oleada de violencia estimulada por los HM, es una tarea de primer orden para el gobierno egipcio.

En el futuro de ese país, es posible la conformación de una alianza gubernamental de centro-izquierda que estabilice el país, lo reoriente hacia su ámbito natural que es el árabe y afronte la solución de sus graves problemas sociales.

En estos momentos el destino de Siria y Egipto están unidos y los EEUU e Israel tratan de impedir mediante la guerra que se conviertan nuevamente en eje de la unidad árabe de signo antiimperialista, como lo fue bajo la dirección del inmortal líder árabe Gamal Abdel Nasser.

En ese sentido, es altamente positiva la decisión del Presidente Maduro de retornar al embajador venezolano en El Cairo para dialogar con el actual gobierno provisional, entendiendo que la política es un proceso profundamente complejo, donde no caben las visiones maniqueas, por lo que acciones que pueden catalogarse como golpe de Estado y sus respectivas consecuencia, deben analizarse detalladamente en cada uno de los casos, bajo las condiciones concretas de los momentos históricos.

Crecimiento de la economía venezolana

Los datos dados a conocer por las autoridades económicas del país arrojan un crecimiento de nuestra economía de 1,6% durante el 1er semestre del 2013 y de 2,6% durante el segundo trimestre del 2013.

Dentro de este comportamiento destaca el incremento de 5,7% de la producción manufacturera, el sector de mayor peso en nuestra economía, además de encarnar un especial carácter estratégico para el desarrollo del país sobre la base de una sólida industria nacional. Una primera tarea del Ejecutivo consiste en fortalecer la manifactura, así como impulsar cambios en su estructura.

Igualmente, resalta notablemente este crecimiento en el contexto de una creciente campaña de desestabilización impulsada desde la derecha venezolana y con la actuación de factores externos.

La expansión económica del país contrasta, además, con la recesión que padecen las principales economías capitalistas del planeta.

Esto genera excelentes perspectivas en función de estabilizar políticamente al país (la estabilidad política dependen en buena medida del clima económico, que es la base para generar bienestar social), lo cual, a su vez, redundará positivamente en un ambiente que estimula el crecimiento económico (éste depende en elevado grado de la estabilidad política, en lo que hemos avanzado sustancialmente).

Por otra parte, el crecimiento no solo es el resultado de las inversiones en el sector social, sino que le brinda un piso sólido a las Misiones y las políticas sociales de enorme impacto en la población venezolana.

De cara al futuro, existe la necesidad de reimpulsar el sector construcción, que se contrajo en un 6%, debido básicamente a problemas en el suministro de los insumos. Recordemos que ese es el sector de mayor efecto multiplicador sobre el resto del aparato productivo.

Asimismo, el desarrollo económico en la segunda mitad del año dependerá del comportamiento del sector petrolero. Las inversiones en dicho sector deberán aumentar, lo cual dinamizará al aparato productivo y, además, debe traducirse en un incremento notable de la producción.

Esto es especialmente importante a los fines de profundizar la integración latinoamericana y caribeña, pero también de fortalecer las finanzas del país y estabilizar la variable cambiaria.

De tal manera, que los datos de crecimiento económico, si bien no son totalmente satisfactorios, son de una importancia notable ante el cuadro político complejo generado por la arremetida contrarrevolucionaria y el fallecimiento del Cmte. Chávez.

En ese contexto, la inflación registrada en este período, aunado a la especulación cambiaria y la disminuida capacidad importadora del país, constituyen los principales problemas que afronta el país.

Se exige de gran capacidad de planificación, voluntad política y ofensiva de las fuerzas revolucionarias para superar estos problemas durante el segundo semestre del año y lograr al finalizar el año con un crecimiento acumulado cercano al 3%, en un marco de creciente estabilización de las principales variables económicas, así como de derrota de los planes desestabilizadores de la derecha fascista, activados en razón del próximo proceso electoral del 8 de diciembre.

Nuevo caso de intento de magnicidio

Se develó un nuevo plan de magnicidio en el país. Como resultado de investigaciones realizadas por los organismos de seguridad del Estado venezolano, se pudo comprobar la presencia de sicarios provenientes de grupos paramilitares colombianos, que ingresaron al país con las instrucciones de crear caos y atentar en contra de la vida del Presidente Maduro. Ya se encuentran dos de esos asesinos en manos de las autoridades venezolanas, con pruebas que evidencian de manera irrefutable sus intenciones criminales, como lo demostró el ministro revolucionario Rodríguez Torres.

La derecha internacional, protegida y dirigida por los organismos de seguridad estadounidense, no descansa en la tarea de liquidar físicamente a los líderes de las revoluciones de nuestros países. Ese ha sido siempre un método predilecto para desestabilizar y poner fin a gobiernos y movimiento políticos democráticos, antimperialistas y socialistas.

Los asesinatos de nuestros líderes siempre han conducido a tragedias nacionales, a guerras civiles, a derramamiento de sangre de nuestros pueblos, grandes conmociones con un terrible saldo en muertes, tragedias humanas, desplazados…

Eso nada le interesa a las fuerzas de la contrarrevolución, lo cual se manifiesta claramente en la banalización irresponsable y provocadora de la derecha fascista venezolana. Se pone en evidencia su rol de eslabón nacional de esos planes. Serían capaces de iniciar un guerra civil, si eso condujera al derrocamiento de la revolución. Nada les interesa los costos de esa aventura criminal. De hecho, lo han intentado en varias oportunidades y siempre han fracasado al chocar contra la fortaleza popular de nuestra revolución.

Aplica en estos momentos, redoblar la vigilancia revolucionaria, proteger a nuestros líderes y desplegar a nuestras fuerzas a lo largo de todo el país. En pocas palabras, prepararnos para repeler cualquier zarpazo.

Cumbre de la UNASUR

Se llevó a cabo la VII Cumbre Presidencial de la UNASUR, donde el Presidente de Surinam asumió la presidencia protempore de manos del Presidente peruano Ollanta Humala.

Asimismo, los mandatarios de la región ratificaron su decisión de consolidar los avances alcanzados hasta el momento en el marco de este bloque regional, especialmente en el área económica, financiera, comercial, energética y militar. Se resolvió realizar reuniones periódicas para revisar y estimular los avances en los acuerdos aprobados.

Un momento especial de la cumbre lo constituyó el homenaje sentido, que se rindió al Comandante Chávez, promotor fundamental de la integración latinoamericana y caribeña en general, y de la UNASUR en particular.

En relación a nuestro país, destacó el encuentro entre el presidente paraguayo y el presidente Maduro, que contó con la importante mediación de la Presidenta Dilma, de cara a la normalización de las relaciones diplomáticas entre nuestros países.

Por último, se condenó la agresión de potencias imperialistas en cualquier nación del planeta, en clara alusión a la obsesión intervencionista del imperialismo estadounidense en Siria.

 

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