Hugo Chávez Frías

Esto es un conflicto permanente pues el imperialismo no nos dejará en paz; la burguesía venezolana pitiyanqui no nos dejará en paz, así que acostumbrémonos a vivir como dijo William Lara un día, en un conflicto permanente. O como dijo y lo desarrolló en una tesis, León Trotsky, la revolución permanente, perenne, la lucha permanente. O como dice el Oráculo del Guerrero: “Tú guerrero, cuando termine una batalla no pierdas tiempo envainando la espada”. ¿Para qué la vas a envainar si mañana viene otra batalla? Lo más que puedes hacer es colgarla mientras descansas un ratico, limpiarla, sacarle filo, ¿pero para qué la vas a envainar? Nos tocó a nosotros esto, lo que queremos es que nuestros hijos, nuestros nietos no vivan en ese conflicto permanente. No les dejemos como herencia el conflicto permanente y para eso tenemos que seguir derrotando a la contrarrevolución.

Sólo que ese conflicto hoy permanente no depende únicamente de lo que ocurra aquí en Venezuela, no. Es un conflicto histórico y un conflicto que trasciende la frontera de Venezuela. Ahí está el imperio yanqui sacando sus garras de nuevo. Más allá del rostro del presidente Obama, más allá de su sonrisa o su discurso, es el mismo imperio desesperado porque ve y siente que ha perdido y sigue perdiendo el dominio pleno que tuvo sobre las tierras y los pueblos de América Latina y el Caribe con la sola excepción de la Cuba revolucionaria permanente desde hace medio siglo.

Veamos los últimos tres años: golpe de estado en Bolivia, golpe de estado por el flanco más débil y derrocaron a Manuel Zelaya. Honduras estaba iniciando un camino y terminó solo, él y el pueblo, no hubo un soldado que lo defendiera. Por eso siéntete feliz, a pesar de cómo te vi y te sentí Rafael, porque los soldados hijos del Mariscal Sucre, hijos de Bolívar, hijos de Abdón Calderón, sacaron su garra patriótica los soldados ecuatorianos. Y porque he allí nuestras revoluciones y he allí el marco de las celebraciones de ayer, de los 61 años de la Proclamación de la República Popular China después de la gran guerra conducida por el camarada Mao Tse Tung.

Un día como  ayer, allá en lo alto de la puerta más celestial, así llamada, en la plaza de Tiananmen, en la grande, en la bella Pequín después de la guerra aquella, después de la marcha larga, el grande que fue Mao Tse Tung se paró y dijo: “El pueblo chino se ha puesto de pie”. Y ahí está China de pie, ha entrado de pie al siglo XXI, proclamando y construyendo su socialismo. Desde aquí enviamos un caluroso saludo de felicitaciones al compañero presidente de la República Popular China, Ju Hintao  y a todo el pueblo chino.

Ahí está China, el pueblo chino se ha puesto de pie, así comenzó el discurso de Mao Tse Tung el 01 de octubre de  1949. Nosotros podemos decirlo, el pueblo venezolano se ha puesto de pie, el pueblo ecuatoriano se ha puesto de pie, el pueblo boliviano se ha puesto de pie, y con sus diferentes tonalidades, estilos y ritmo, el pueblo latinoamericano se ha puesto de pie y le dice no al imperio yanqui. ¡No a las lacayas burguesías!

Ahora, podemos hacer una comparación de aquel proceso, una revolución, la china que llegó al poder a través de las armas, como llegó al poder a través de las armas, tomando el cielo por asalto, la gran revolución soviética, hace casi 100 años, como llegó al poder por el camino de la Sierra Maestra, Fidel Castro, los barbudos de La Habana, los barbudos cubanos, el Che, Camilo, Raúl, Fidel, el vaquerito.

Ahora, de distintas maneras, por distintos caminos llegaron al poder, fueron llegando al poder las revoluciones, la cubana, la china, la soviética, esta nuestra. Como alguien lo escribió por ahí, la nuestra en verdad fue, por una parte, la última revolución del siglo XX en este planeta, cuando se habían cancelado casi los caminos revolucionarios, cuando las luces se habían apagado casi todas en el horizonte mundial, cuando se proclamaba desde los centros de pensamiento del poder hegemónico imperial, desde Estados Unidos, desde Europa y en otros países del sur también, el fin de la historia.

Se proclamaba el planteo hegeliano del fin de la historia, como dijo Hegel, el eterno presente; los capitalistas pretende lograr el eterno presente, que ya no pase nada en el futuro, se congeló el tiempo. Cuando se creía eso, cuando se bajaban las banderas, cuando se arreaban las consignas y se iban a la tumba revoluciones enteras y tiempos enteros, resulta que en Caracas, en Venezuela se encendió la luz de la revolución bolivariana, la última revolución del siglo pero al mismo tiempo y creo que mucho más importante, desde el punto de vista de la evolución en el tiempo, del hoy, del mañana, nuestra revolución es sin duda, la primera revolución del siglo XXI. Y nosotros estamos obligados a preservarla, es una obligación más importante que cualquier otra cosa en nuestra vida, preservarla, fortalecerla, alimentarla, dejarla para el mañana, para el siempre.

Nuestra revolución cada día tiene que ser más ella, tiene que ser más verdadera, tiene que ser más auténtica. ¿Y saben una cosa?, alguien lo dijo: no se puede hacer una revolución sin verdaderos revolucionarios y sin verdaderas revolucionarias. No se puede hacer, no se podría hacer.

Hugo Chávez en primer encuentro con diputadas y diputados electos del PSUV. Teatro Teresa Carreño. 02 de octubre de 2010.

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación. Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos. Si quiere expresar alguna queja, denuncia, solicitud de ayuda u otro tema de índole general por favor envíe un correo a contacto@psuv.org.ve