3.oct.2013 / 02:30 pm / Comentarios desactivados

Rosa Luxemburgo

En setiembre de 1918 cayó el frente occidental alemán y estalló una nueva oleada huelguística. El fin de la guerra se vislumbraba ya. El gobierno, deseoso de ampliar su base social para tratar de salvarse, decretó la amnistía para los presos políticos. Karl Liebknecht fue puesto en libertad el 23 de octubre y llevado en triunfo por las calles de Berlín hasta la embajada soviética, pero la amnistía aparentemente no incluía a Rosa Luxemburgo, que se hallaba detenida por orden administrativa, sin sentencia.

A fines de octubre se alzaron los marineros de la base naval de Kiel, y comenzaron a surgir consejos de obreros y soldados, organizados según el modelo ruso, en toda Alemania, que exigían que se reconociera su autoridad. El 9 de noviembre estalló una huelga general que obligó al gobierno a renunciar. El canciller, príncipe Max von Baden, entregó el poder al dirigente socialdemócrata Friedrich Ebert. Presionados por el llamado de Liebknecht a la creación de una república socialista, los socialdemócratas abolieron la monarquía y proclamaron en Alemania una república democrática.

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