3.oct.2013 / 02:40 pm / Comentarios desactivados

Rosa Luxemburgo

Cuando apareció “Utopías pacifistas” en 1911, Europa ya iniciaba su descenso vertiginoso hacia la Primera Guerra Mundial. Las crecientes tensiones generadas por la competencia colonialista de las grandes potencias imperialistas, la carrera armamentista y el creciente militarismo, además de otros indicios, indicaban claramente el camino. El PSD alemán, engolosinado por los votos obtenidos en su país, parecía preocuparse cada vez menos por los llamados al sentimiento nacionalista, o se limitaba a señalar que la revolución socialista era la única alternativa a la guerra imperialista que se avecinaba.

Rosa Luxemburgo recogió el desafío y denunció implacablemente las ilusiones creadas por los voceros oficiales del PSD, incluido entre ellos su viejo amigo y aliado Karl Kautsky, considerado el teórico marxista más ortodoxo de la Internacional. El propio Lenin iba a romper con Kautsky después de que éste apoyó al imperialismo alemán cuando el estallido de la guerra en 1914. Pero Rosa Luxemburgo, que estaba mucho más cerca de Kautsky y del creciente oportunismo del PSD, fue la primer dirigente de la Internacional que se percató de la orientación de las teorías idealistas de Kautsky y comenzó a atacar su creciente tendencia a capitular ante el ala derecha del PSD.

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