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¡Chávez vive!

Jesús Faría

A un año de la siembra del comandante Chávez, es necesario hacer un balance de su colosal legado. Su obra material y espiritual es de dimensiones históricas, trascendió ampliamente el tiempo que vivió y el ámbito nacional. Internacionalmente cultivó un fecundo fruto antes de partir a la inmortalidad.

Conocimos al Comandante, como la mayoría de los venezolanos  en aquel histórico “por ahora”. Rebelde por naturaleza, después de caer prisionero sintonizó con el pueblo y comenzó una lucha sobre nuevas bases por la conquista del poder.

Ya despuntaban las extraordinarias cualidades políticas, éticas y personales que lo llevaron a jugar un rol excepcional en la historia política del continente y, posteriormente, a la inmortalidad.

Chávez fue un hombre de una tenacidad indeclinable, aferrado con firmeza indoblegable a sus principios. Un luchador con una moral irreductible, capaz de derrotar a sus enemigos en las más adversas condiciones, y con un comportamiento ético inmaculado.

Su amor por la patria fue captado nítidamente por el pueblo, quien lo sigue y defiende después de su partida. Su liderazgo se fundamentó en el enorme carisma, sin duda, pero principalmente en el apoyo absoluto que le brindo el pueblo, al que supo interpretar, con quien logró una conexión absoluta y a quien sirvió leal y apasionadamente hasta su último aliento.

Chávez fue un líder que, como pocos, ha incidido en los cambios de nuestra América Latina después de la independencia. Su obra, su entusiasmo, su capacidad huracanada de generar iniciativas transformadoras, le dan una tremenda vitalidad a su legado.

 

Chávez, gran motor del proceso constituyente

Una de las obras fundamentales del comandante Chávez es la revolución bolivariana, diseñada en su génesis veinte años antes del triunfo electoral de 1998, cuando sobre la base del Árbol de las Tres Raíces pincelaba una sociedad de justicia y libertad.

Aquel proyecto planteaba una patria libre, una República independiente, al servicio de la “mayor suma de felicidad posible” e indisolublemente vinculado con la Patria Grande. Del pensamiento de Bolívar, Chávez extrajo las tesis de la independencia y de la unidad latinoamericana y caribeña para construir un Estado capaz de garantizar el bienestar para nuestros pueblos, rompiendo con la explotación de las potencias extranjeras.

De Robinson y Zamora retoma la necesidad de fundamentar el desarrollo en la educación, en la participación del pueblo, en la lucha contra las oligarquías terratenientes y financieras, y el respeto a las libertades civiles y políticas.

Sobre estos postulados nace y de despliega con incontenible fuerza la refundación de la República. Chávez recorre el país con su idea de la constituyente, que se va arraigando y conquista el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Con la constituyente se rompieron los esquemas caducos de la democracia liberal burguesa de delegación del poder a representantes, que tenían un mandato popular, pero lo ejercían en función de las élites.

Sobre las ruinas del puntofijismo surgió vigoroso el mensaje de la construcción de una nueva República con la participación popular. La Constituyente fue una verdadera revolución y dio a luz a una Constitución, que constituye un modelo para los países del mundo. Era el renacimiento del proyecto de nuestro Liberador.

Con la fuerza del mandato popular y sobre la base de la unión cívico-militar, Chávez llevó a cabo con singular tenacidad la lucha por la patria ahí dibujada, derrotando golpes de Estado, guerras económicas, injerencias imperialistas. Las conquistas sociales, políticas y económicas alcanzadas en esas luchas son de magnitudes colosales, dejan claro que la  única fuerza capaz de garantizar estabilidad, libertad y paz en nuestro país es el chavismo. El supuesto negado del retorno al poder de la burguesía con sus políticas neoliberales y de saqueo neocolonial, significaría una guerra civil.

 

Nuestra ideología es el socialismo bolivariano, es decir, el chavismo

A lo largo de su intensa labor al frente de la revolución venezolana por 14 años, el comandante va diseñando progresivamente una herramienta teórica para la construcción del nuevo orden social en nuestro país, que el bautizó con el nombre del socialismo bolivariano.

De manera brillante y avanzando en la síntesis de teoría y práctica, fue madurando un modelo ideológico que sintetiza el Árbol de las Tres Raíces, con los postulados del cristianismo originario y sus valores de solidaridad, amor y fraternidad, con el socialismo científico.

Con esta última inserción, que nace de años de formulación teórica y  construcción práctica, se le da viabilidad histórica al proyecto socialista. Al incorporarle elementos esenciales de la doctrina socialista de Carlos Marx, Federico Engels y Lenin, blindó el proyecto socialista.

Con éste, le incorpora una teoría moderna del Estado en tiempos de revolución, citando en diversas oportunidades la obra de Lenin “El Estado y la Revolución”, que plantea la abolición del Estado burgués y la constitución de una maquinaria estatal revolucionaria, que para Chávez tiene el carácter comunal. Asimismo, desarrolla el Comandante una visión económica fundamentada en el desarrollo de las fuerzas productivas y el despliegue de su contenido socialista. En el tema ético acentúa su esfuerzo pedagógico, resaltando la necesidad de desarrollar el hombre nuevo. Su proyecto social incluye, además de un formidable programa social, la reflexión central sobre la hegemonía social, la necesidad de que el pueblo trabajador desplace a la burguesía en la conducción de la nación. Finalmente, la visión internacional es profundamente antiimperialista y de unidad de las fuerzas y gobiernos democráticos, progresistas y socialista para detener y revertir la dominación yanqui.

Estos postulados quedan reflejados claramente en el Programa de la Patria, el legado programático del Comandante Chávez, el instrumento político de conducción del chavismo y el pueblo venezolano en la transición al socialismo. Se trata de un documento muy coherente, solido desde el punto de vista ideológica. La firmeza política y consecuencia revolucionaria de Chávez, lo llevaron a presentarlo al pueblo venezolano durante su última campaña presidencial, de la cual salió victorioso con una contundente mayoría del 55% de los votos.

 

Chávez y la lucha antimperialista

El comandante Chávez fue un líder político que no se amilanó ante ningún desafío, ni siquiera aquellos que parecerían insuperables. Enfrentarse al imperialismo estadounidense en la época del apogeo de las ideas neoliberales, en pleno repliegue de las fuerzas revolucionarias en razón del fracaso del experimento socialista en Europa del este, exige un valor político y personal extraordinario, que en el s XX latinoamericano exhibieran Fidel Castro y Salvador Allende con diferente suerte.

Chávez rescató el proyecto independentista traicionando por las elites mantuanas, los caudillos y la naciente burguesía local, quienes se repartieron el país como un botín y pisotearon la epopeya independentista, entregándole nuestra soberanía al nuevo yugo extranjero del s. XX, el imperialismo estadounidense.

Chávez desafió al imperialismo y lo derrotó. El comandante Chávez rompió con el FMI, estableció el control soberano sobre el petróleo, confrontando a las poderosísimas corporaciones petroleras. Junto a sus compañeros, los presidentes Lula y Kirchner en roles estelares, derrotó al ALCA y al gobierno estadounidense, propulsó una política de integración de las fuerzas y gobiernos latinoamericanos y caribeños.

En ese sentido, la Unasur, Alba, Celac, Petrocaribe llevan su impronta. Después de la independencia, nunca antes había avanzado tanto la integración bolivariana, nunca había cambiado tanto la correlación de fuerza en el continente americano a favor de nuestros pueblos, nunca antes se había observado el protagonismo tan destacado de un lieder latinoamericano en una gesta antimperialista.

Chávez estaba convencido de que en condiciones de hegemonía absoluta del imperialismo estadounidense, la búsqueda de un polo de poder de contrapeso no era un fin en sí mismo, era un proyecto para el desarrollo integral de nuestros pueblos.

Hay casusas suficientes para entender, por qué el comandante Chávez se convirtió en el principal enemigo, la principal amenaza de la dominación estadounidense en el hemisferio. La doctrina Monroe y sus variantes, las  doctrinas de seguridad nacional a los largo de dos siglos, habían convertido a nuestra región en el patio trasero del imperialismo yanqui, como muchas veces se ha denunciado, pero este poder se comenzó a desfigurar con la irrupción de Chávez al frente de la revolución bolivariana.

 

La colosal obra social del comandante Chávez

La revolución del Comandante Chávez tuvo un eje social de extraordinaria proyección. Su obra social es el resultado de la indeclinable decisión de construir una patria basada en la independencia, justicia y crecientes niveles de bienestar social.

Para ello, el comandante Chávez tuvo que romper con el FMI y las nefastas consecuencias de sus  políticas neoliberales, empobrecedoras de las masas populares.

Las políticas sociales desarrolladas para combatir la pobreza, miseria, analfabetismo y desnutrición, para incluir totalmente a la población a los servicios de salud, educación, a la vivienda, a la cultura y el deporte, para reducir la desigualdad social…, exhiben avances que nos ubican en la vanguardia del continente.

Chávez llevó a cabo una política de masiva inversión social y de recuperación de salarios, aún en las coyunturas más difíciles. El Comandante Chávez fue el gran promotor de políticas sociales de largo alcance, que hemos definido como Misiones, mecanismo para la inclusión y el bienestar, pero también para el desarrollo del poder popular.

Estos esfuerzos descansaron sobre la base de la política de soberanía petrolera. La renta petrolera no solo se elevó como resultado de las incansables iniciativas del Comandante, sino que también se invirtió en enormes volúmenes en el área social.

Con Chávez quedó sepultada la nefasta política de explotación de nuestra riqueza petrolera por parte de las corporaciones transnacionales y grupos económicos.  Pese a los esfuerzos de los factores revolucionarios y progresistas, en general, durante el siglo XX, la renta se empleó en beneficio del capital transnacional y local, en tanto que los hidrocarburos, como fuente energética, constituían una ficha de la geopolítica imperial estadounidense.

La Revolución Bolivariana le dio un viraje radical a esta forma de hacer política con nuestra principal riqueza. El control de la fuente energética y la repartición de la renta con criterio socialista, ha sido causa de agresiones imperiales contra nuestra revolución.

Por otra parte, el desarrollo de la economía ha sido puesto al servicio del pueblo. Si bien no es aún una sociedad o una economía socialista, existen rasgos impresos por el Comandante Chávez que apuntan claramente en esa dirección. La política social se ha convertido en el gran recipiente de la riqueza generada por la nación.

La economía política del poder se desarrolló fielmente enmarcada dentro de los parámetros de una estrategia socialista. La conquista del poder por parte del chavismo se ha traducido sistemáticamente en el empleo de los recursos disponibles en función de los nuevos intereses dominantes, los del pueblo. Ese fue un inmenso mérito del Comandante Chávez.

 

Chávez y las 5 líneas estratégicas de acción política

Uno de los principales proyectos políticos del Comándate Chávez es el PSUV. Decía el Comandante que todos los objetivos de nuestra revolución estaban condicionados a la existencia de ese gran motor trasformador que es el partido. Sin él, no es viable el proyecto socialista.

Nuestro partido debe ser un gran partido de masas compuesto y generador de cuadros, agregaba, solo así podrá acompañar y asumir la vanguardia de las luchas del pueblo venezolano. Le dedicó buena parte de su prédica al tema de la formación de cuadros sólidos en lo ideológico, político y ético, que rompieran con la hegemonía ideológica del capitalismo.

El partido debe ser para llevar a cabo la revolución, subrayaba en sus “5 líneas de acción política”. Eso pasa por la militancia abnegada, la lucha permanente, las posiciones de vanguardia. Eso le da prestigio al partido y sustenta su liderazgo en la sociedad, nos recordaba. Chávez fue un luchador incansable y tenía moral para reclamarnos lo mismo a nosotros.

Un elemento esencial del concepto de partido, que nos legó el comandante Chávez, radica en los estrechos vínculos del partido con el pueblo. En tal sentido, siempre reclamó la necesidad de desarrollar una línea política dirigida a los diversos sectores de la sociedad. En su condición de Presidente obrerista, como lo proclamaron los trabajadores venezolanos, nos estimulaba a desplegar un trabajo coherente dirigido hacia la clase trabajadora. Asimismo, nos alentaba a convertirnos en motores del desarrollo del poder popular.

En pocas palabras, el partido debía dejar de ser un partido electoral y convertirse definitivamente en un gran partido para las grandes tareas de la revolución. Eso exigía, además de sustento ideológico, sólida ética y vinculación con las masas, una estructura orgánica orientada por criterios políticos. Nos decía que el partido debe estar en todos los espacios, donde se construye la nueva sociedad; debe abandonar su caparazón electoralista y copar todos los espacios de la sociedad; debe ir a las fábricas, universidades, instituciones…

Una de sus frases más recordadas fue aquella referida a las bases y su participación en las decisiones del partido. “Con las bases me las juego”, nos dijo, sentando un precedente democrático de gran valor para la educación de nuestros militantes y desarrollo de nuestro partido. Democracia y UNIDAD, participación y disciplina, dirección colectiva y crítica, lealtad y autocrítica, honestidad y calidad política, esos fueron los valores y principios, que nos inculcó el Comandante al frente del PSUV.

En el I Congreso del PSUV tendremos una excepcional oportunidad para ratificar el compromiso de defender y realizar el legado del comandante Chávez. La realización de un Congreso en sintonía con los principios enunciados por el Comandante es de vital importancia para convertir al partido en el “brazo del pueblo” para llevar a cabo la revolución.

Un Congreso que ubique al PSUV al frente de las luchas populares será uno de los mayores homenajes. Le gustaba al Comandante repetir la sencilla, pero rigurosamente cierta frase de Lenin: “sin partido revolucionario no hay revolución”.

 

Golpe de timón

La postura del comandante Chávez fue siempre muy crítica, muy exigente, le hablaba con mucha franqueza al pueblo y nos demandaba máximos niveles de eficiencia. Una de sus últimas apariciones públicas estuvo signada por una actitud muy crítica en cuanto a los errores y desviaciones que se observan en la revolución bolivariana. En la memoria del pueblo quedó grabada la frese “golpe de timón”.

Veía retrasos injustificables en la construcción de las comunas, falta de dinamismo en el tema económico, la necesidad de ir con mayor fuerza en la lucha contra la burocracia, la ineficiencia  y la corrupción…

No era debilidad, sino la fortaleza que le daba un amplio apoyo popular y la presión del tiempo histórico, que no le da garantía de existencia a nuestro proyecto político, lo que lo movía a redoblar el paso para llegar al que llamó el punto de no retorno.

Chávez no luchó en vano. Se transformó es una raíz profunda e inquebrantable. El chavismo es el resultado histórico de un conjunto de factores, que registran la influencia inconfundible de nuestro líder. Es un enorme movimiento social y político, con un programa histórico y una ideología.

Esa fuerza que dejó sembrada el Comandante demostró en el año de su ausencia física, su capacidad para superar las mayores adversidades: conspiraciones, insurrecciones fascistas, guerra económica, injerencias imperialistas.

El Comandante Chávez le dedico hasta el último suspiro de su vida a la liberación de los oprimidos del régimen capitalista, a la conquista de la independencia plena de la Patria Grande, a la construcción del socialismo.

El nombre del comandante Chávez quedará grabado en el recuerdo de generaciones, su acción acompañó y motorizó el cambio de época que tuvo lugar con el inicio del s. XXI. Su lucha y sus ideas seguirán inspirando la lucha por la redención de los pueblos del mundo.

¡La lucha Sigue!

 

 

 

 

 

 

 

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