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De las elecciones del domingo “me llamó especialmente la atención la cantidad de personas que participaron, gente del pueblo, gente de abajo”, subraya el senador andaluz, quien participó como acompañante internacional en los comicios de la tolda roja

Ni Disneylandia ni el Apocalipsis. José Manuel Mariscal, el senador andaluz que participó como acompañante en las elecciones internas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), no se quedó con las versiones según las cuales Venezuela es una maravilla en la que todo el mundo está contento, ni las que propugnan que Venezuela se está cayendo a pedazos.

Mariscal, en conversación con el Correo del Orinoco, señala que, efectivamente, hay dificultades, y hace mucho énfasis en el hecho de que casi 3,2 millones de personas -de acuerdo con las cifras oficiales de la dirección de la tolda roja- se hayan manifestado el pasado domingo 28 de junio en la consulta del PSUV.

Las delegaciones internacionales se distribuyeron en varios centros de votación. A Mariscal le correspondió el 23 de Enero, lo que le produjo “mucha ilusión”, y también pudo acompañar al presidente Nicolás Maduro en el Liceo Miguel Antonio Caro, donde tradicionalmente ha sufragado y donde votó el pasado domingo.

Consultado por el Correo del Orinoco sobre la presunta coacción contra empleadas y empleados públicos, o beneficiarias y beneficiarios de misiones sociales que supuestamente fueron presionados para votar el domingo, Mariscal replica que, en su ronda por centros de sufragio, pudo dialogar con quien quiso y que nadie le planteó algo así. “Lo que yo detecté en los sitios donde estuvimos fue mucho interés y muchas ganas de participar colectivamente”, y la solicitud de que se contara la verdad sobre lo que sucedía. “Habrá que atender las denuncias que se hayan realizado en función del funcionamiento del sistema electoral en este país”, afirma, pero sostiene que “coaccionar a 3,2 millones de personas requiere de una fuerza represiva que yo no he visto”.
 

PARTICIPACIÓN DE LOS DE ABAJO

Del proceso del domingo “me llamó especialmente la atención la cantidad de personas que participaron, gente del pueblo, gente de abajo, que constata algo que para nosotros es muy importanteobservar desde España y que a veces en la izquierda europea no atisbamos”, expresa. Se refiere a “la incorporación a la política de la gente de abajo, gente pobre, gente popular, gente de los barrios, gente que está luchando, gente que se va politizando conforme va luchando, y yo creo que eso es muy importante”.

Destaca, por otra parte, “la infinita paciencia de los participantes en las colas”, al igual “que el grado de implicación y participación de las mujeres”. Esto no le extraña, porque la experiencia le indica que, en la solución de los problemas básicos como el alimento y la vivienda, son las mujeres las que tienen un rol protagónico. Cuando ellas “se empoderan y se politizan eso tiene difícil freno”, y ese es “un elemento tremendamente positivo de este proceso en general”.

Mariscal admite sus reservas con las elecciones primarias, porque desconfía de las “pasarelas” en las que son personas y no ideas el centro del debate, pero considera que en Venezuela todas las opciones dentro del PSUV pudieron manifestar sus puntos de vista y tuvieron igualdad de condiciones. “Un proceso como este, en Europa, sería impensable”, dictamina. En cambio, en las primarias del PSUV estima como “muy positivo que se hayan hecho las propuestas desde abajo, que hayan salido desde abajo, y que la gente haya tenido la posibilidad de votar”.

Como militante de izquierda, estima que “el nivel de participación fue notable”, porque hubo “casi 3,2 millones de participantes”.

Si en los comicios del PSUV sufragaron 3,2 millones y otros 600 mil en la MUD, quedan 14 millones de posibles votantes -inscritos en el Registro Electoral- que no se sintieron llamados por ninguno de los sectores. Pero Mariscal lo ve con otros ojos: “Antes esos 4 millones no participaban; por lo tanto, se va produciendo un avance. Yo veo que las primarias del otro día son un momento de movilización, un momento en el que se han movilizado 3,2 millones de personas”.

Lo que sucedió el domingo “fue una gran movilización de 3,2 millones de personas”, que sin duda “contribuye a la acumulación de fuerzas para afrontar con mayor garantía de victoria el 6 de diciembre”.

 

CONTRAOFENSIVA IMPERIALISTA

Mariscal es miembro del Partido Comunista de España, integrado en el bloque Izquierda Unida. Su visión sobre Venezuela es favorable al proceso revolucionario, con las contradicciones y dificultades que no deja a un lado en su análisis. “Siempre genera conflicto el hecho de quitar o restar poder y capacidad de decisión a los que venían mandando”, reflexiona. “No ha sido fácil en Venezuela impulsar un proceso” que comenzó con un antiimperialismo claro, refiere, y que corre los peligros de la burocratización y de la corrupción. Pero también alaba que el discurso de la lucha contra la corrupción ocupe un lugar central en las palabras del Mandatario Nacional.

“Vinimos aquí precisamente para tener un conocimiento directo de los motivos por los cuales esas dificultades se están dando”, precisa. Para el dirigente comunista, la realidad venezolana que muestran medios españoles como ABC y El País no es la más certera. “Si atendiera a lo que esos medios me han transmitido sobre la realidad venezolana, yo venía a un país prácticamente en guerra, enfrentado, polarizado, destrozado, con enfrentamiento permanente en las calles, con represión permanente y desabastecimiento debido al carácter infame de los dirigentes de la Revolución”, expresa.

Pero “yo no he venido a Bagdad”, diferencia. “He venido a Caracas, y la vision idílica en una persona que es de izquierda” y que observa la realidad con ojos críticos no es la más acertada. Es por ello que Mariscal no cree que todo esté perfecto, mas sí quiere saber “por qué pasan las cosas”.

-¿Ha visto las colas? ¿Ha visto los problemas?

-He visto las colas, he visto los problemas, pero también he visto que hay una guerra económica planificada, no solamente en Venezuela, sino contra el conjunto de los procesos revolucionarios y de transformación en América Latina; es lo que podemos denominar una contraofensiva imperialista en el conjunto del continente, que tiene diversas patas. En primer lugar, el fomento de la violencia gratuita por parte que de grupos que, de forma planificada, la ejercen. Podemos también hablar sobre cómo se exportan métodos de desestabilización basados en el mesnaje ciudadanista, de gente que dice que no es de izquierda ni de derecha, que son apolíticos. Se va socavando la política, y cuando se socava la política al final terminamos con la idea de que mejor que mande un solo señor a las órdenes del imperio o de quién sea.

En otras palabras, tal como lo expresa Mariscal, “esos problemas existen, nosotros queremos entenderlos”. También “somos conscientes de que existe” acaparamiento, así como personas que quieren ganar muuuucho dinero. Tiene el ejemplo cerca, con la producción de aceite de oliva en su tierra y “la capacidad de monopolizar los circuitos de comercialización que tienen unos pocos”. Insiste en este punto: “A mí no me cabe ninguna duda de que eso existe”, lo que no quita que deben mejorar “los mecanismos de distribución y de producción, y aumentar la eficiencia y la eficacia del modelo productivo en Venezuela”.

Enfatiza que su postura es de “defensa absoluta del proceso revolucionario en la medida en que garantiza la soberanía del país, y soberanía significa derecho a contar con tus propios recursos estratégicos para ponerlos al servicio de tus propios intereses como país”. Con ese punto de partida, Mariscal sostiene que “se debe ser crítico con lo que haya que ser crítico, y hay que defender a muerte lo que haya que defender a muerte”.

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