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La ciudad de Quito será espacio este lunes para el encuentro entre los presidentes de Venezuela y Colombia, Nicolás Maduro Moros y Juan Manuel Santos, cita que se produce luego de un mes del incidente en la frontera de ambos países en el que un grupo paramilitar atacó a efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), hecho que motivó un decreto de estado de excepción por parte del gobierno venezolano en varios municipios fronterizos

Dicho decreto se hizo con base en la creación de una frontera de paz que debe funcionar con el concurso de ambas naciones para frenar al paramilitarismo, contrabando de extracción y el ataque a la economía venezolana, para lo cual el presidente Maduro hizo reiterados llamados al diálogo a su homólogo colombiano, quien luego de una serie de caldeadas declaraciones, que incluyeron señalamientos contra Venezuela, aceptó la reunión.

El 16 de septiembre la canciller colombiana María Ángela Holguín confirmó que el encuentro se realizará este lunes 21 en el Palacio de Carondelet, en el centro histórico de Quito, país miembro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y donde funciona la secretaría general del organismo que gestionó el acercamiento entre ambos jefes de Estado, cuya presidencia pro témpore ejerce Uruguay.

La cita reunirá a los presidentes de los países miembros Tabaré Vásquez (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador), Nicolás Maduro (Venezuela) y Juan Manuel Santos (Colombia), como preámbulo a la reunión bilateral en la que serán abordados los temas que atañen a la situación fronteriza que afecta a 2.119 kilómetros entre Colombia y Venezuela.

Este encuentro abre el diálogo entre los mandatarios luego de una escalada verbal iniciada por Santos a finales de agosto, en la que acusó al gobierno venezolano de una supuesta violación de los derechos humanos luego que fuera cerrado el tránsito en la frontera y repatriados cerca de 1.000 colombianos en situación migratoria irregular.

Con el decreto de estado de excepción en seis municipios de Táchira fueron desmanteladas redes de contrabando de combustible y extracción de alimentos, además se hallaron evidencias sobre prácticas paramilitares y explotación sexual en la zona.

Días después de ser tomadas estas medidas, al asegurar que su gobierno se maneja bajo el paradigma de la prudencia, Santos en rueda de prensa con medios de comunicación exigió a Venezuela que no responsabilizara a Colombia por sus problemas y afirmó que la Revolución Bolivariana se estaba “autodestruyendo”.

El 26 de agosto, el procurador de Colombia advirtió que haría una denuncia ante la Corte Penal Internacional. Luego Santos, por su parte, señaló que la Fiscalía de su país evaluaba hacerlo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Organización Internacional de Migraciones y el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Colombia también había propuesto una reunión de los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) para tratar el tema de la supuesta “crisis humanitaria” en la frontera, sin embargo no contó con el apoyo necesario dentro del organismo, ante el cual Venezuela insistió que la solución debe hallarse de forma bilateral.

Las acusaciones contra Venezuela fueron acompañadas de ataques por parte de medios colombianos, los cuales fueron denunciados por el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab y la canciller venezolana Delcy Rodríguez quienes señalaron que esta estrategia tenía como propósito impactar en la opinión mundial.

Mientras, la medida para la creación de una frontera de paz se extendió a cuatro municipios más de Táchira, siete de Zulia y tres de Apure e incluyó una acción integral para proteger al pueblo indígena Wayúu con seguridad, rehabilitación de escuelas, dotación de insumos escolares, incremento de abastecimiento y vialidad.

A pesar de los embates desde Colombia, el llamado a diálogo por parte de Maduro fue insistente y contó con el respaldo del secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, quien pidió una “tregua mediática” para resolver la situación, pronunciamiento que se sumó a las gestiones de Ecuador, Argentina, Brasil y Uruguay.

El 12 de septiembre las cancilleres Holguín y Rodríguez sostuvieron un encuentro en Quito donde se acordó consultar a los presidentes de ambas naciones sobre una posible reunión bilateral. Por su parte, Ricardo Patiño, canciller de Ecuador —país que ejerce la presidencia pro témpore de la Comunidad de Países Latinoamericanos y Caribeños— expresó que “estamos poniendo nuestras esperanzas en que el resultado sea muy fructífero”.

AVN

ec

 

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