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Los infomercenarios también tienen acceso a información confidencial y privilegiada, no sólo de los organismos de seguridad del Estado, sino también perteneciente a organizaciones relacionadas con el crimen organizado

Era común leer los pasquines de crónica roja, vendidos a granel durante las décadas de la vorágine neoliberal en el seno de Venezuela. Entre las dosis mediáticas de la élite como Crónica policial o la sección de Sucesos de El Universal que, con sus diferencias de forma, cartelizaron una visión de la violencia criminal más cercana al sensacionalismo que a la investigación periodística. La muerte como mercancía.

En tiempos de Revolución Bolivariana, esta rama del periodismo se ha sofisticado. La mediocracia de la SIP en Venezuela se ha encargado de entregarle el manual de cobertura en violencia criminal a los “medios independientes”, y éstos lo han interpretado al dedillo en forma de guerra mediática, al impulsar la visión de la criminalidad como una “fallidad política de Estado”.

Al remitirse directamente a cómo se maneja en las redes sociales el tema en cuestión, es más evidente una manipulación programática, que repercute en el plano perceptivo de la sociedad venezolana por parte de infomercenarios y medios que dan “información oportuna y veraz” en torno a los acontecimientos violentos del país. El bombardeo mediático del crimen trae consigo el aturdimiento general y generalizado, y en tándem, como el caso de los sicariatos políticos en Táchira.

Fuentes y matrices de opinión: modus mediaticus operandi

Las fuentes comprobadas de Sucesos han sido una constante, y se supone que mantienen el rigor periodístico debido a la filtración pública de información en cuanto a hechos delictivos, sin embargo el pequeño ejército de infomercenarios que trafica con materia violenta hace notar que existe una infiltración dentro los cuerpos de seguridad del Estado, ya que la mayoría de la información (datos duros) e imágenes divulgadas en las redes sociales, espacios donde se dinamizan con mayor fuerza y de manera tendenciosa el material a divulgar, evidentemente es suministrada por miembros agentes pertenecientes a estas instituciones estatales. Obviamente, la mayoría de las “noticias” no citan fuentes aunque siempre parezcan bien dateadas.

Asimismo, los infomercenarios también tienen acceso a información confidencial y privilegiada, no sólo de los organismos de seguridad del Estado, sino también perteneciente a organizaciones relacionadas con el crimen organizado y el paramilitarismo urbano. Valdría la pena preguntarse: ¿infiltración o connivencia? Ninguna otra hipótesis explica cómo el corresponsal de Dólar Today tiene fotos exclusivas con el pran de Tocorón o por qué el periodista de Sucesos de La Patilla tenía información del asesinato del supervisor de Policaracas minutos después del crimen el pasado 22 de marzo, con datos precisos sobre las bandas criminales durante los hechos.

El manejo de información estratégica (mapeo y una palpable capacidad de movilización en todo el territorio nacional) por parte de los infomercenarios les permite llegar a cualquier suceso en tiempo récord, como Altagracia Anzola (@alanzola en Twitter), periodista de El Nuevo País, para que se posicionen las matrices de opinión Estado fallido,Estado forajido terrorismo de Estado, agendadas en la hora destituyente de las primeras planas y páginas de Sucesos, reforzadas por las empresas mediáticas de la SIP y “medios independientes”.

Existe una lógica organizativa entre la mediocracia y el paramilitarismo en el país

Infomercenarios a la orden

Podríamos enumerar una lista de periodistas que cubren la fuente de Sucesos de la manera tendenciosa que describimos, aunque no tenemos la intención de hacer un catálogo. Sin embargo, las diversas formas de operar la información se concentran en tres operadores que, a juicio de esta redacción, ejemplifican el paradigma.

La mencionada periodista de Sucesos de El Nuevo País, Altagracia Anzola, quien supera los 75 mil seguidores en Twitter, cubre la fuente de Caracas, y la mayoría de la información la acompaña con fotos reales sobre hechos de sangre de la manera más amarillista posible, no sin intentar solapar los cadáveres exhibidos o los operativos policiales del Cicpc con uno que otro evangélico tuit.

Thabata Molina, mejor conocida como @Thabatica cuenta con más 99 mil seguidores, y también cubre hechos de Sucesos y los enlaza con otros temas que están en la agenda del Comando Sur, como la “crisis de sanidad”. Aunque es venezolana y funge de periodista, se residencia en Panamá y es Editora Junior de Panam Post, medio digital que se “especializa” en temas internacionales, sobre todo lo acontecido en todo el continente americano (norte y sur), con sede en Miami. Asimismo, es colaboradora de El Estímulo, una de las metralletas más citadas del “periodismo independiente” en redes sociales y medios digitales.

Javier Mayorca ‎(@javiermayorca en Twitter) es periodista especializado en Criminalística y cubre la fuente para El Nacional. Con casi 96 mil seguidores en la actualidad, también es miembro de la ONG Observatorio Venezolano del Crimen Organizado. La mayor parte de la información divulgada en su cuenta está centrada en promover la matriz de Estado forajido, suele divulgar “información privilegiada” (es decir, sin fuentes verificadas o verificables) sobre la relación de funcionarios públicos con el narcotráfico. Por ello suele prestársele mayor atención que al resto de infomercenarios que tratan el tema de la violencia, sobre todo porque la narrativa en torno a las zonas de paz en los barrios más violentos y el ataque constante hacia la OLP va en consonancia con la relativización y banalización de los hallazgos paramilitares.

Estas cuentas son usadas por los distintos medios de la pornoviolencia, y todas cumplen papeles distintos en la construcción del relato Estado fallido, para masificar la opinión e imponerla como “verdad”.

La relación privilegiada de infomercenarios con estructuras paracas ha sido denunciado, sin embargo no hay oídos que valgan ante las evidencias. El verdadero privilegio es la cartelización de la información que provienen de las bandas criminales, de las zonas de paz en guerra, en laboratorios mediáticos, haciendo uso de la “oportunidad” periodística para disfrazar la lógica organizativa de la agenda de la mediocracia y los agentes hamponiles y paramilitares.

Objetivo de la Guerra No Convencional contra Venezuela

Con las redes sociales como medios que propagan lo cocinado en los laboratorios de guerra mediática, la acentuación de las operaciones psicológicas en la capa perceptual del pueblo venezolano, sin diferenciar chavistas, opositores o los fantasmales ninís, es un punto a explotar según los aparatos militares de inteligencia del Pentágono.

En su quinto punto o “recomendación”, el almirante Kurt Tidd, actual jefe del Comando Sur, hace énfasis en el aspecto propagandístico de hechos de violencia, y usa el lenguaje típico de las operaciones psicológicas en los manuales correspondientes, en torno a la agenda contemplada en la Operación Freedom Venezuela-2:

“’5. Mantener la campaña ofensiva en el terreno propagandístico, fomentando un clima de desconfianza, incitando temores, haciendo ingobernable la situación. En esto es importante destacar todo lo que tiene que ver con desgobierno: las fallas administrativas, la afectación con los altos índices de criminalidad y la inseguridad personal’. Señala el documento, además, que para el desarrollo de dicha ofensiva propagandística cuentan con los jóvenes que demuestran ‘una creciente identidad con nuestra forma de vida e ideales’. Además rematando el punto: ‘Estos avances en los actuales momentos, son el resultado de nuestras campañas propagandísticas, pero no podemos obviar el peso de la crisis como dato empírico que la detona y refuerza’.”

Porque es cierto, como señala Tidd, que existe un auge de la violencia, sobre todo irregular con visos paramilitares, en todos los rincones del país. Pero los infomercenarios la cartelizan en pro de lo señalado por el Comando Sur, a merced de la muerte y la intervención.

Aunque parezcan pajaritos preñados de buenas intenciones, los infomercenarios trabajan y prevén para que al final del túnel lo que haya es plomo.

 

Misión Verdad
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