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En horas de la mañana de este martes arribó a Venezuela una delegación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) como parte de los encuentros que se vienen realizando para continuar la mediación en el diferendo por el Esequibo, que mantienen Venezuela y Guyana desde 1966

La comitiva de la ONU estará en el país hasta este miércoles 14 de octubre y la misma está encabezada por la secretaria general adjunta del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, Susana Malcorra, quien fue recibida en el Salón Montesacro de la principal terminal aérea del país por el viceministro para América Latina y el Caribe, Alexánder Yánez, en compañía de Roy Chaderton, representante de la Cancillería venezolana.

Venezuela exige a Guyana detener la exploración o extracción petrolera en el territorio esequibo, debido a que es un espacio marítimo en disputa, tal como quedó establecido en el Acuerdo de Ginebra, suscrito el 17 de febrero de 1966 y publicado en la Gaceta Oficial el 15 de abril de ese mismo año. Por su parte, Guyana se respalda en la declaración de nulidad por parte de Venezuela del laudo arbitral firmado en 1899.

Lo que inició como un rechazo de Venezuela a la incursión de Exxon, desemboca hoy en un nuevo momento de definición en la lucha histórica por el Esequibo Venezolano.

El Gobierno venezolano ha reiterado su disposición de resolver la disputa con Guyana por la vía de la diplomacia de la paz y respetando el Acuerdo de Ginebra, que establece que no se permitirá ningún acto o actividad en ese territorio mientras esté vigente este documento firmado por las partes.

Diplomacia estilo Exxon

Esta etapa en la contienda viene precedida por una agenda diplomática binacional muy marcada por la “diplomacia Granger”, que abre paso a Exxon Mobil hacia las aguas que Venezuela reclama.

Desde la llegada de David Granger a la presidencia de Guyana, inició un “nuevo estilo” de tratamiento diplomático a la demanda histórica venezolana y los derechos que nos corresponden a los venezolanos sobre el Esequibo. Básicamente, han sido desestimados e insultados por “absurdos” y arrogantes gestos por parte de la diplomacia Exxon en Guyana. Pese a ser Venezuela un país clave en la definición diplomática del continente, nuestra misión diplomática en Georgetown esperó durante días y meses, sin éxito, el recibimiento del (en aquel momento) nuevo presidente guyanés. Luego del insulto diplomático, Granger se fue a los micrófonos para crear la base social de respaldo a la agenda económica Exxon en las aguas y tierras en reclamación.

La cuestión evolucionó a la negación de todo reconocimiento diplomático y político hacia Venezuela por parte de Guyana, en concreta paradoja a espacios como Petrocaribe. La diplomacia Exxon a cargo de Granger sirvió luego para promover escenarios de confrontación dentro de la Comunidad del Caribe en un intento (fracasado) de descolocar a los miembros de Petrocaribe en posiciones o a favor o en contra de Guyana. La respuesta venezolana fue la visita a cada uno de los países del Caribe para explicar la versión venezolana sobre el reclamo legítimo.

En los puntos más altos del tema en la agenda política y mediática regional, Guyana siguió en francas y abiertas negociaciones con Exxon. Al unísono, la Cancillería guyanesa desarrolló un estilo casi “bipolar” del manejo público del tema, un día querían relaciones, al día siguiente no. El estilo de la Cancillería guyanesa se caracterizó por la dilación afinadamente instrumentada.

Guyana solicita a Venezuela el recibimiento de la misión diplomática de ese país en el nuestro. Esto fue aprobado de inmediato por Venezuela y se hizo saber. Pero al día siguiente, nuevas declaraciones altisonantes “aparentemente inexplicables” desde Guyana patearon los gestos de acercamiento.

El discurso de Granger ha sido contradictorio al afirmar con vehemencia que Guyana no tiene “absolutamente nada” que conversar con Venezuela sobre el Esequibo, pues afirmó que ese territorio es indiscutidamente guyanés, mientras que en simultáneo afirmó que la solución del diferendo debería pasar por el arbitraje internacional. ¿Por qué proponer la figura del arbitraje si supuestamente no hay nada que aclarar sobre los derechos en ese territorio? Más altisonantes fueron sus declaraciones al asegurar que no se reuniría con Maduro, para terminar haciéndolo junto a Ban-Ki Moon.

La situación evoluciona hasta este punto, en el que Granger parece haber asumido una postura pública ante Ban-Ki Moon, para asumir otra al llegar a Georgetown.

La situación con Guyana había llegado a peligrosos estadios de estancamiento. La razón fundamental en el estancamiento yace precisamente en la errática y convenientemente contradictoria postura anti-diplomática de Guyana. Parece que la agenda diplomática de Guyana de cara al tema del Esequibo se moviera en función de líneas de mando superiores, para lo cual Guyana debe ganar tiempo en actitudes “incomprensibles” de dilación y evasión del abordaje sobre el tema.

¿Superación del estancamiento?

Ban-Ki Moon estuvo de paso por Guyana el pasado domingo en una escala de aproximadamente una hora en el Aeropuerto Cheddi Jagan de Guyana en su camino de vuelta desde Bolivia a Nueva York, en la que no se reunió con el presidente guyanés David Granger.

La delegación de las Naciones Unidas que hoy visita Venezuela estuvo el pasado lunes en Guyana para continuar con los esfuerzos encaminados a encontrar una solución a la disputa fronteriza. En un breve comunicado, el Gobierno de Guyana confirmó la llegada el pasado lunes del equipo de Naciones Unidas. Explicaron que la intención es “continuar las discusiones relativas a la controversia resultante de (la) declaración de nulidad por parte de Venezuela del laudo arbitral de 1899″.

El estancamiento en el que se han encontrado las conversaciones al respecto del Esequibo pudiera abrirle paso a nuevas situaciones de fluidez con la puesta en marcha de los oficios por parte de la comisión designada de la ONU.

Granger y Maduro han coincidido en que deben existir lapsos de definición que deben determinarse, y este es un punto de acuerdo muy importante.

Aunque la retórica binacional continúa encendida, y aunque Guyana no ha declarado una renuncia a los perniciosos y polémicos acuerdos con Exxon, la situación se ha abierto camino a un escenario que favorecerá la interlocución por el tema de la mano de la ONU en un rol de mediación.

Venezuela de cara a Petrocaribe

Necesario es comprender que la agenda Exxon sobre el Esequibo dista mucho de ser solamente una agenda por recursos petroleros. Eso sería despojar a esa transnacional petrolera del rol que históricamente ha tenido de actor modulador de la política imperial.

El objetivo medular de Exxon se inscribe en la escena en correspondencia a la política estratégica que le ha garantizado a EEUU su papel hegemónico a escala intercontinental; dividir a los países y debilitar y destruir cualquier otro nuevo centro de poder en conformación. Dicho de otra manera, el objetivo de Exxon no es energético, es político. Para Venezuela, como actor emergente en la geopolítica regional, la estrategia Exxon-EEUU apunta por supuesto a la destrucción de los consensos políticos regionales que Venezuela ha sabido configurar en el área del Caribe, empleando a Granger como peón.

Y he allí que ante las probabilidades de la fluidez en la contienda, la estrategia política venezolana de cara al Caribe podría redoblarse a favor de consolidar y fortalecer más todavía los consensos regionales, conteniendo con esto las probabilidades de que ante una resolución favorable para Venezuela ésta no signifique la destrucción de las alianzas regionales.

Los factores imperiales entienden que Venezuela tiene todas las posibilidades consagradas en el derecho internacional para resultar favorecida en el tema del Esequibo, de ahí que la apuesta de “ganar el Esequibo y perder el Caribe” es otra carta más en la agenda gringa. El coqueteo de Joe Biden y Obama al Caribe ha ocurrido en simultáneo a la diplomacia Exxon de la mano de Granger. Si entendemos esa coyuntura como parte del mismo entramado geopolítico, necesario es asumir que los mismos factores de fuerza se encuentran latentes de cara a esta nueva etapa en la contienda histórica.

Es este un espacio en donde la política gana espacio. La alta y necesaria política. Guyana está en el terreno en que Venezuela quiere que esté, en el terreno en el que mejor sabe moverse Nicolás Maduro, como expresión genuina de la diplomacia bolivariana de paz ideada por Chávez.

Misión Verdad

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